miércoles, marzo 12, 2008

Día 45. Seriedad, por favor.

No sé si lo de "un hombre vale lo que vale su palabra" es realmente una cita famosa o sólo me suena por parecerse a alguna otra. Pero viene siendo cierto. ¿No era más bonita y noble aquella época de la Historia en la que si se prometía o acordaba algo, y luego no se cumplía, ello suponía un menoscabo de la persona incumplidora?

Es decir:

"Allí estaré".
Y luego no está.

Antes: El que ha prometido ir, y no ha ido, ve perjudicada su buena o mala fama, y el resto del mundo recela de sus promesas en el futuro.

Ahora: El que ha prometido ir, y no ha ido, le cuenta a todo el mundo como ha pasado del tema y la gente se ríe de quien ha estado esperando por mantener su palabra.

Pues sí que está bien organizada la cuestión. Porque yo hoy sí que tenía una reunión y la he aplazado para poder ir a otra, concertada anteriormente, para que al final haya gente que considera que hacer esperar es un signo de distinción y gallardía en lugar de prepotencia, y que el incumplir una cita ofrece una imagen de ser trabajador e importante y no más bien un idiota incapaz de manejar una agenda.

Pero bueno, no se puede luchar contra lo imposible. Ahora está de moda en todos los ámbitos de la vida prometer una cosa, hacer otra, y ofenderse si te exigen responsabilidades. Habrá que aguantarse.

lunes, febrero 18, 2008

Día 44. "Carpe diem" y otros típicos tópicos.

Un consejo de amigo. Yo diría más: de buen amigo.

Haz caso a todos esos típicos tópicos. Ya sabes, Carpe diem y todos los que de él se derivan. Normalmente no valen para más que vender unas zapatillas nuevas de Nike o un coche de alta gama de esos que puede que nunca nos podamos comprar. Pero en el fondo, y por mucho que nos joda, esos tópicos son ciertos.

Amigo mío, nunca seremos tan jóvenes como ahora (otra frase hecha, también cierta sin discusión) y en el futuro echaremos esta época de menos, la época en la que estamos más cerca de los 20 que de los 30, en la que ya hemos vivido bastante como para no ser muy ingenuos pero no demasiado como para estar cansados. Manda a tomar por culo las obligaciones y vive. Una asignatura difícil no te puede coartar tu juventud. Los buenos apuntes que puedas tomar acabarán perdidos en un archivador lleno de polvo. Unos padres estrictos no pueden coartar tu juventud. Seguirán siendo tus padres aunque les decepciones o grites o jures en arameo. Y dentro de 10 años no te querrán ni apreciarán menos por el hecho de haberte enfrentado a ellos cuando tenías que hacerlo. Tu vida es tu vida, no la que tus padres quieren para ti. Las horas delante de la videoconsola no pueden coartarte tu juventud. Lo que hoy puedes ver como horas de entretenimiento gratis te juro por lo más sagrado que las verás dentro de unos años como tiempo perdido. No permanecen. Se pierden y uno se pregunta como ha podido perder el tiempo de esa manera.

El peor error de mi vida, y cualquiera que me conozca flipará bastante al leer esto, fue decirle a una chica de mi clase, en 4º de ESO, que no quería ir a un botellón que había organizado. Ella no me caía muy bien, y sus amigos tampoco. Si hubiera ido, probablemente no me lo habría pasado bien... ¡Pero uno siempre tiene la oportunidad de no repetir errores, y de probar otros nuevos, y algún día algo que creyeses que era un error seguro, quizá se convierta en el mejor día de tu vida! ¿No lo ves? Si dejas pasar las oportunidades con pequeños fallos esperando a que llegue la oprtunidad perfecta, al final no sólo no llega la perfecta, sino que las imperfectas también dejan de venir.

¿Más vale pájaro en mano que ciento volando? ¡Y un cuerno! Cojamos una escopeta de perdigones y vayamos de caza, que más de un pájaro caerá. Y si no caen, habremos echado un día de caza entre amigos. Y habrá más días. Si no salimos a buscarlos, no habrá más que un día, porque todos serán iguales.

No me arrepiento del día que le dije a una chica que la quería de protagonista en mi vida a sabiendas de que ella no pensaba lo mismo. Ni me arrepiento de la vez que me emborraché y vomité en casa de un amigo y después tuve tal cargo de conciencia que no pude quedarme y me fui a mi casa con la cabeza agachada. Tampoco me arrepiento de que el año pasado fuese el que más he llorado de mi vida. Al contrario. Nunca me perdonaré el haber tardado tanto en vivir todo eso.

Porque es mejor vivir malas experiencias que no vivir. Porque vale más arrepentirse de un error que de no hacer nada.

Amigo mío, si dejas que las obligaciones de los 20 años te coarten, ¿no harás lo mismo con 30, 40 o 50? ¿Y cuándo vivirás?

Compañero, mi consejo no es que si un amigo tuyo te propone un plan lo aceptes aunque tenga pegas. Mi consejo es que lo aceptes incluso si te lo propone tu peor enemigo.


Dedicado a legionem, aunque estoy convencido de que ya no me lee.

martes, enero 08, 2008

Día 43b: Mi muy manida teoría del tiempo en espiral.

Por mi parte, yo pienso... que ni lo uno ni lo otro, claro. Siempre me ha gustado aprovechar lo mejor de cada casa. Además, la experiencia vital suele negar ambas opciones.

Ya decía Heráclito a sus compatriotas griegos que "nadie se baña dos veces en el mismo río" y eso es una verdad científica innegable. La vida puede ser absolutamente monótona y repetitiva, pero el día de mañana no será exactamente como el de hoy. Para empezar, porque todos seremos un día más viejos. Nos alejamos progresivamente de lo que hemos sido, de nuestra infancia y juventud, de nuestros recuerdos y vivencias. Hasta el punto de que, en años, meses o días, podemos tener una vida completamente distinta a la que llevábamos antes, sin posibilidad de volver a ella. El círculo no se cierra por mucho tiempo que esperemos porque nunca seremos tan jóvenes e ignorantes como lo somos ahora.


Siempre se puede pensar que los griegos tenían una concepción del tiempo y de su equilibrio de ida y vuelta a un plazo mucho más largo. Pero aún así es osado cerrar el círculo. Porque las cosechas del año que viene no serán las mismas que las de este, por mucho que sea la misma Perséfone las que las bendiga. Si se entiende un ciclo como una vida humana que comienza y acaba y da lugar a otras que comienzan y acaban, sólo hay que ver como las circunstancias e ideas de un hijo cambian respecto a su padre, como para poder negar sin problemas que yo no soy lo mismo que mi bisabuelo. Y el que espere que todo el Universo algún día retorne a la posición en la que se encontraba, que espere sentado, ¡porque la materia sigue expandiéndose por un espacio infinito y no parece que vaya a dar marcha atrás de buenas a primeras! ¿Queda claro?

Y por otra parte, quizá sea mío el problema por ser poco religioso o nada optimista, pero me cuesta ver el mundo con esa perspectiva de que todo va poco a poco a mejor, y pensando que cada día nos acercamos más a un destino ideal o al momento en el que Dios bajará a la Tierra a recompensar a los justos y castigarnos al resto. Hace 4000 años la gente se mataba y hoy también, y hace 4000 años había bellísimas personas sobre la faz de la Tierra y también ahora. Y se pecaba y se rezaba como se hace hoy. Así que tampoco veo esa ascensión hacia Dios de la Humanidad por ninguna parte.


Sin embargo, lo que si veo en el paso del tiempo es un origen concreto para cada historia vital. Un nacimiento en una familia concreta, al principio. Un colegio en el que se conocen a los primeros amigos, después. Quizá una mudanza a otra ciudad que te hace empezar de nuevo. Puntos de inicio, al fin y al cabo, que marcan de donde partimos en la vida o en momentos concretos, y de los que nos vamos alejando poco a poco sin posibilidad de volver atrás. Pero no en línea recta, la vida no va así, sino que nos pone cíclicamente en situaciones similares que nos recuerdan al pasado. Cada mucho o poco tiempo volvemos a ver a esa persona que nos gustaba y recordamos lo que sentíamos, tenemos que afrontar viejas enemistades, pasamos por buenos y malos momentos profesionales por los que no pasaríamos de no haber comenzado desde ese punto concreto desde el que empezamos... y todo eso lo hacemos habiendo cambiado y siendo diferente nuestra vida y diferentes nosotros, a lo que éramos la última vez que estuvimos frente a una situación similar. Arriba o abajo, pero más lejos del inicio. Como una espiral.


Como si la vida ejerciera sobre nosotros una fuerza centrífuga respecto de donde partimos y fuesen las viejas costumbres e ideas (que no por viejas son erróneas) las que nos mantienen sujetos a un punto de nuestra vida donde comenzó todo. Como la Luna, que, al contrario de lo que se piensa, no describe un círculo ni una elipse alrededor de la tierra, sino una espiral, pues se va alejando paulatinamente. Y llegará el día en que la fuerza de atracción no sea suficiente para contener la velocidad de la Luna y de la vida, y ambas se alejen a toda prisa hasta encontrar otro punto alrededor del que girar, mientras se alejan de él poco a poco, describiendo una nueva espiral.


sábado, enero 05, 2008

Día 43a: Mi muy manida teoría del tiempo en espiral.

El insomnio hay que aprovecharlo.
Aprendí en el instituto, que ahora echo de menos, que el tiempo no sólo es arena cayendo por un tubo o manecillas girando en un reloj, sino que se puede tener una filosofía de vida basada en cómo pensamos que varía el tiempo, en qué dirección, y que de hecho, las 2 grandes civilizaciones que influyeron en el pensamiento de lo que hoy se hace llamar Occidente (usar este término siempre con mucha cautela) tenían su propia idea de cómo el tiempo pasaba, y cómo hacía que los acontecimientos ocurrieran en una sentido o en otro.

Me enseñaron que en el mundo grecorromano, más en el "greco" que en el romano, el tiempo transcurría en círculos perfectos, y así los Dioses (Kronos, Dios del tiempo, padre de Zeus a la cabeza), ponían a los hombres y al mundo en su sitio una y otra vez por mucho que los acontecimientos parecieran señalar un cambio irreversible. Había cosechas en primavera y verano, mientras que en otoño e invierno, cuando Perséfone regresaba al inframundo, los campos quedaban arrasados e inservibles. pero el ciclo volvía a empezar al año siguiente volviendo todo a su lugar, y desapareciendo de nuevo.

El gran paradigma de esta filosofía lo encontraban los griegos en la Odisea, pues tras abandonar Ulises su reino, Ítaca, para luchar en Troya primero y vagar por el Mediterráneo después, el destino le devolvía, al tiempo, a su patria y a su posición. Como si nada hubiera pasado, durante esas décadas que estuvo fuera de su hogar. Como si sólo con respetar los designios de los Dioses bastara para volver siempre al origen.


La herencia judeo-cristiana (que, para el caso, lo mismo da lo uno que lo otro) hablaba más bien de un tiempo que transcurre en línea recta. Y, además de recta, ascendente, siempre hacia un destino mejor que el punto en el que te encuentres. Comenzando por la expulsiuón del Edén, pasando por la llegada del Mesías hasta el Día del Juicio, todo va poco a poco a mejor, y suponen los judeocristianos que al final el mundo será maravilloso y Dios nos dará la felicidad a todos (o al menos a todos los que la merezcan, y ya decide Dios quiénes son esos).

Coincidiendo esta forma de pensar con el desarrollo del acontecimiento más importante de la historia del "Pueblo elegido" (otro término que se debe usar con mucho cuidado), que sería el Éxodo de la esclavitud en Egipto a la libertad en Palestina liderado por Moisés. Con la ayuda de Dios y (sólo) siguiendo sus doctrinas llegaremos al Paraíso.

Por mi parte, yo pienso...

miércoles, enero 02, 2008

Día 42: Una mirada (más) al Pasado.

Que me gusta, oye, mirar al Pasado y hacer y rehacer cuentas y rememorar viejas historias. No lo puedo evitar, es una manía que arrastro desde hace muchos años, creo que desde....¡joder! ¡ya estoy mirando atrás otra vez!

Pues eso, que como soy así, todos los comienzos de año (excepto el del año pasado, que no estaba yo para muchas historias) dedico involuntariamente una buena dosis de tiempo y esfuerzo, más del uno que del otro, en hacer balance del Pasado reciente, el corto plazo (que en contabilidad es un año o menos, ya sabéis).

Y para 2007, como me han pasado muchas cosas, hasta me he permitido el lujo de hacer unos pequeños Oscar © con lo más destacado: El mejor y el peor día del año, lo mejor y lo peor que me han dicho, la "canción del año", el día que fui más cobarde y el que fui más valiente, cuando me he sentido más orgulloso de mi mismo y cuando más avergonzado, y algún pequeño etcétera.

Por supuesto no voy a nombrar aquí a los ganadores, soy demasiado pudoroso. Sólo escribo esto para aconsejar a cualquiera que me lea que NO haga lo mismo. Dios, es horrible, se pasa fatal. Bueno, si el año ha sido perfecto, hacedlo, pero difícilmente se tiene un año perfecto.

Hoy, dos vídeos. El bueno:



Everybody had a hard year
Everybody had a good time
Everybody had a wet dream
Everybody saw the sun shine
Everybody had a good year
Everybody let their hair down
Everybody pulled their socks up
Everybody put their foot down
¡Y el bizarro!:



lunes, diciembre 24, 2007

Día 41: Mi peor enemigo

Esta es de las importantes.

Como dice la canción de Los Secretos, yo siempre fui mi peor enemigo. Es así, una realidad. Nunca nadie se tomó la molestia de criticarme o insultarme tanto como yo mismo en los momentos en los que creí que me lo merecía. Y estoy convencido de que ningún enemigo mío piensa en mi ni me aborrece tanto como lo hago yo con ellos. De hecho, muchos enemigos míos puede que no me recuerden. Lo cual me molesta bastante.

Quizá por eso, de vez en cuando, soy muy duro conmigo, para compensar que a menudo nadie lo es. Tengo suerte de que las críticas e insultos, ajenos o propios, no suelen hundirme (excepto las que vienen de un amigo o alguien querido, esas, ya sabéis, son las peores), sino que reacciono resistiéndome como un jabato, incluso si la batalla está perdida.

"No vales para esto".

"¿Qué no? Ahora vas a ver".

Y así, por contrariar a otro o a mi parte crítica, soy capaz de progresar poco a poco más que por agradarme a mi mismo con los placeres de la vida. Nada me motiva tanto como el Eros, salvo el Thanatos. Eso habla muy mal de mi, ¿no? Digo yo que la gente emocionalmente estable no se pelea consigo misma antes de decidir si algo se hace o no. Que una persona normal no se llama gallina a sí mismo, y luego sale a la calle a hacer lo que debía no porque crea que deba hacerlo o porque quiera, sino porque le han llamado gallina.

Desde luego es mucho más sano afrontar la vida desde una perspectiva positiva de actuar como se quiere y debe actuar en lugar de por oposición. Pero, ey, siempre es mejor avanzar después de que te llamen gallina, que no avanzar.

martes, diciembre 11, 2007

Día 40: Iniciativa.

Pedirle el teléfono a una prima lejana a la que acabas de conocer y con la que no has hablado, sólo porque te gusta, eso es tener iniciativa.

O montarte un viaje de una semanita por Europa sólo porque te apetece.

Mi profesor de Dirección de Personal (llámese también "Recursos Humanos") ha ofrecido hoy una lista de métodos para incorporar trabajadores a una empres. Desde "Recomendación de un familiar o amigo" a "Anuncio en prensa" pasando por "Búsqueda en centros de estudios" para que valorásemos desde el punto de vista del empresario cual es el más adecuado.

El que he valorado mejor es "Iniciativa personal", a saber, el trabajador se pone en contacto con la empresa por iniciativa propia, entregando su currículo y solicitando el empleo en base a sus cualidades. Lo he valorado porque he supuesto un mínimo de interés y espíritu emprendedor a quién se toma las molestias de darse a conocer. después, el profesor nos ha preguntado a las 2 personas que habíamos valorado ese método más que ningún otro si habíamos hecho eso alguna vez, darnos a conocer a una empresa para solicitar empleo, prácticas o lo que fuera. hemos dicho que no.

- ¿Y como se explica que los 2 que más valoran ese método no lo usen?

- Así me aseguro de que no contrato a ninguno como yo.

Ha habido risas, pero no respuesta. estaba claro que tenía razón. Y luego me he preguntado qué parte de la vida, y del éxito personal y profesional correspondería a la iniciativa de cada uno ¿Mucho, un 80%? ¿El que se esfuerza lo suficiente puede llegar a cualquier parte? ¿O más bien un 5%, y vale más tener una cara bonita? Aún no he encontrado la respuesta, pensaré al respecto. Desde luego, el que no tenga ni una cara bonita, ni iniciativa, lo lleva jodido.

jueves, octubre 04, 2007

Día 39. Uno de mis lugares favoritos.





La visita a la Catedral de Córdoba puede despertar la exigencia de una
Belleza más grande, que no se marchite con el tiempo. Porque la Belleza, al igual que la Verdad y la Bondad, es un antídoto contra el pesimismo, una invitación a degustar de la vida, una sacudida que suscita la nostalgia de Dios.