lunes, diciembre 24, 2007

Día 41: Mi peor enemigo

Esta es de las importantes.

Como dice la canción de Los Secretos, yo siempre fui mi peor enemigo. Es así, una realidad. Nunca nadie se tomó la molestia de criticarme o insultarme tanto como yo mismo en los momentos en los que creí que me lo merecía. Y estoy convencido de que ningún enemigo mío piensa en mi ni me aborrece tanto como lo hago yo con ellos. De hecho, muchos enemigos míos puede que no me recuerden. Lo cual me molesta bastante.

Quizá por eso, de vez en cuando, soy muy duro conmigo, para compensar que a menudo nadie lo es. Tengo suerte de que las críticas e insultos, ajenos o propios, no suelen hundirme (excepto las que vienen de un amigo o alguien querido, esas, ya sabéis, son las peores), sino que reacciono resistiéndome como un jabato, incluso si la batalla está perdida.

"No vales para esto".

"¿Qué no? Ahora vas a ver".

Y así, por contrariar a otro o a mi parte crítica, soy capaz de progresar poco a poco más que por agradarme a mi mismo con los placeres de la vida. Nada me motiva tanto como el Eros, salvo el Thanatos. Eso habla muy mal de mi, ¿no? Digo yo que la gente emocionalmente estable no se pelea consigo misma antes de decidir si algo se hace o no. Que una persona normal no se llama gallina a sí mismo, y luego sale a la calle a hacer lo que debía no porque crea que deba hacerlo o porque quiera, sino porque le han llamado gallina.

Desde luego es mucho más sano afrontar la vida desde una perspectiva positiva de actuar como se quiere y debe actuar en lugar de por oposición. Pero, ey, siempre es mejor avanzar después de que te llamen gallina, que no avanzar.

9 comentarios:

Oscar dijo...

prueba a leer a freud.

o algo.

si quieres te insulto regularmente para que mejore tu autoestima. :D

Gonzalo Varo Ortega dijo...

Tengo "Totem y Tabú" partiéndose de risa en una estantería desde hace años, no sé para qué lo compré.

Si me insultas tú no vale porque sé que en el fooondo te caigo bien. Como tú a mi, vamos.

felices fiestas y todo eso, amiguito (sin h, of course).

Miguel Ángel dijo...

No creo en que los enemigos te hagan mejorar, si alguno lo es las críticas serán destructivas y no constructivas. Somos demasiado pasotas como para tener enemigos serios, me parece a mí.

Gonzalo Varo Ortega dijo...

¿Y quién decide cuando una crítica es constructiva y cuando destructiva?

Lo decide el que la recibe, no el que la envía.

No sé como de pasota serás tú. Pero yo puedo tener enemigos serios fácilmente.

Miguel Ángel dijo...

Y sin embargo dices que no los tienes.

Gonzalo Varo Ortega dijo...

Pero soy capaz de tenerlos.

Tú mismo me has visto darme de hostias con un militar o "aclarar mis diferencias en privado" con un tío al que le acababa de quitarle la novia.

feliz año!

Miguel Ángel dijo...

Juas feliz año, yo a eso no lo llamo "enemigos" sino "calenturas"

Gonzalo Varo Ortega dijo...

Uhm.

Yo calentura llamo a otro tipo de, ejem, "sentimiento".

Positivo y Negativo dijo...

La verdad es que pienso que uno puede llegar a ser el peor enemigo de sí mismo... Yo por ejemplo, tengo un nivel de autocrítica muy superior al 100%, a veces, incluso me decepciono a mí misma. De hecho, los mayores límites te los impones a ti mismo, cuando permites decirte "no eres capaz de hacer algo" o "no vales para aquello" o "deja de hacer el ridículo, energúmeno", etc. Los mayores "NO" los oímos de nosotros mismos.
Por otro lado, está el típico caso, que le pasa a mucha gente, en el que no necesitas que nadie te diga feo, pues tú te lo dices a ti mismo diariamente... cuano, a lo mejor, no estás tan mal o, incluso, eres una persona de buen ver. También, puede que te recuerdes lo lelo que eres cada mañana, etc.
En resumen, podemos ser más crueles nosotros con nuestra persona, que cualquier otro individuo.